El fenómeno del transantiago ha hecho estragos en toda la población de la capital de alguna u otra forma. Basta prender la televisión y ver que todos los noticiarios dedican por lo menos una media hora en cubrir el tema y todas sus aristas, hay un desfile de políticos, expertos en vialidad, dirigentes sociales y por supuesto la señora que se levanta tempranito y no encuentra locomoción para el trabajo. Lo que mas me molesta de todo esto es que para los señores de la prensa no existe ninguna noticia más que esta, es decir, se acabaron los robos a joyerías, los nombramientos ilegales, la corrupción, la pedofilia, el daño medioambiental, etc. Ni hablar de noticias positivas que podían levantarte en algo el ánimo (si hasta en el fútbol nos sacan la cresta), si antes eran pocas, ahora son nulas. CONCLUSION: Dejar de ver televisión por un buen tiempo.
Sin embargo no es mi intención hablar del transantiago, como ya dije me tiene harto el tema, sino que quisiera referirme a un fenómeno que ha salido a la luz a raíz de este nuevo plan de transporte. Me refiero al viejo y conocido “Agarrón” que la prensa sensacionalista califica como “manoseo” “tocaciones indebidas” “intentos de violación”, etc.
Este tema no es nada nuevo ya que desde tiempos inmemoriales el ser humano se ha manoseado mutuamente (me parece que los romanos eran secos pal agarron en sus dichosas fiestas). Por lo tanto debemos concluir que este fenómeno no es nuevo ni tampoco es único de este país. También quisiera hacer hincapié que este acto se reduce enteramente al género masculino, sino que también existen muchas mujeres que practican este deporte que se ha ido masificando el ultimo tiempo. Yo mismo he sido victima un par de veces de estas tocaciones en lugares públicos y más de algún amigo también. Por lo tanto concluyo que el manoseo no es exclusivo de los hombres.
Sin embargo no es mi intención hablar del transantiago, como ya dije me tiene harto el tema, sino que quisiera referirme a un fenómeno que ha salido a la luz a raíz de este nuevo plan de transporte. Me refiero al viejo y conocido “Agarrón” que la prensa sensacionalista califica como “manoseo” “tocaciones indebidas” “intentos de violación”, etc.
Este tema no es nada nuevo ya que desde tiempos inmemoriales el ser humano se ha manoseado mutuamente (me parece que los romanos eran secos pal agarron en sus dichosas fiestas). Por lo tanto debemos concluir que este fenómeno no es nuevo ni tampoco es único de este país. También quisiera hacer hincapié que este acto se reduce enteramente al género masculino, sino que también existen muchas mujeres que practican este deporte que se ha ido masificando el ultimo tiempo. Yo mismo he sido victima un par de veces de estas tocaciones en lugares públicos y más de algún amigo también. Por lo tanto concluyo que el manoseo no es exclusivo de los hombres.

La diferencia radica en que para nuestro género el hecho de que una mujer pose su mano en tu glúteo o en alguna zona de tu cuerpo, te apretuja o te acaricia, es para nosotros un motivo muchas veces de orgullo y satisfacción. Eso quiere decir que tu culo se le hizo interesante a aquella mujer y hasta te sube el autoestima. No podemos dejar de lado la sorpresa inicial, pero por lo menos en mi caso (y estoy seguro que en el de muchos hombres), no es motivo de mayor preocupación el hecho de que una mina te toque el poto. Distinto es en el caso de que un hombre lo haga, ya que a pesar de que responde a la misma lógica, ahí se me sale el troglodita que uno lleva dentro y respondo de una manera muy distinta.
En el caso de las mujeres es completamente distinto ya que para ellas (y créanme que lo comprendo absolutamente) este hecho les significa una violación enorme a su cuerpo y el autor es digno de las mayores penas del infierno. Vuelvo a repetir que comprendo completamente su tema y que no voy a justificar por ningún motivo a estos animales que se aprovechan de niñas y mujeres indefensas que no solo les dan un agarrón, sino que se les pasa la mano. Es más, me ha tocado en alguna ocasión poner en su lugar a uno de estos tipos.
El fin de este post es hacer un llamado a tranquilizarse un poco a todas las mujeres que están utilizando de alguna u otra forma el transporte público. A los canales de televisión les conviene vender ese tipo de noticias y crear un cierto ambiente de alarmismo con el tema, haciendo que cada mujer que viaja en metro, este predispuesta a acusar a cualquiera que ose tocarlas tan solo un poco.
Chicas, no todo hombre que por esas cosas del destino se puso atrás suyo o que está apretujado contra usted en un carro del metro las quiere manosear o poco menos que violar. Si a veces gente como yo que anda despistado por la vida les pasa a rozar una pechuga con el codo o en un movimiento repentino le pasamos a llevar el poto, por favor no se alarmen o comiencen a hacer escándalo y a acusarnos, juzgarnos y condenarnos en ese mismo instante.
Que acaso no basta con todas las incomodidades que presenta el transporte público para que además tengamos que andar cuidándonos de siquiera tocarlas porque puede quedar la escoba con el tema.? Si les llega a suceder algo realmente grave por favor denúncielo inmediatamente ya que mas de algún hombre la socorrerá y le demostrará que no todos somos unos depravados.